POR QUÉ NOS PONEMOS ENFERMOS?
En el mes de enero hice un post sobre que nos dice nuestra mente a diario y cómo nos afectan nuestros pensamientos en nuestro ser global. Prometí hacer la segunda parte, el por qué nos ponemos enfermos y el significado del síntoma, pero me ha sido imposible debido al nacimiento de mi nueva novela “Una mujer corriente”. Así que pido disculpas a todas las personas que han estado esperando este post pacientemente. Ahí va el por qué nos ponemos enfermos.
La verdad es que hay muchos factores que influyen en el desarrollo de una dolencia. Si generalizamos podemos decir que están los factores médicos, los psicológicos y las frustraciones de nuestra sociedad vertiginosa y deshumanizada.
Pero a mi me gustaría ir un poco más allá. Me acompañas?.
La enfermedad se desarrolla cuando el sistema inmunológico no puede defendernos de tantos ataques, vengan de donde vengan. El sistema inmune es como un escudo que nos defiende, tanto de los ataques internos (organismo) como externos (baterías, virus…).
Cuando bajamos la guardia se producen agujeros en ese escudo y enfermamos.
Te aconsejo que cuando llegue ese momento en el cual te pones enfermo, te hagas estas preguntas:
1.- Este problema…qué me está IMPIDIENDO hacer?.
2.- Este problema…qué me está OBLIGANDO a hacer?.
Estas dos preguntas nos llevan a la más importante:
3.- Este problema que me está PERMITIENDO hacer?.
Si eres honesto y sabes responder a estas preguntas, que a veces no son fáciles, lo reconozco, podrás saber mucho más sobre tu enfermedad, pero sobre todo, que te está enseñando, que puedes aprender de ella.
Te recuerdo que una enfermedad es una CRISIS y que los occidentales asocian este término a CONFLICTO mientras que para muchos profesionales la CRISIS conlleva cambio y que es una OPORTUNIDAD.
Es el momento de hablar del SÍNTOMA
Aparece uno, cualquiera, en el cuerpo de una persona, llamando su atención e interrumpiendo su vida diaria. El Síntoma es una SEÑAL que atrae nuestra atención lo queramos o no.
Nos INTERRUMPE y eso nos produce una MOLESTIA.
El OBJETIVO entonces es ELIMINAR la molestia.
Pero resulta que el ser humano no quiere ser molestado y aparece una LUCHA contra el SÍNTOMA.
Esta lucha exige atención y dedicación, y esto es igual a energía, tiempo, dinero…
Os acabo de decir que el Síntoma es una señal que atrae nuestra atención.
Pongo un ejemplo para que se entienda mejor:
Imagina que vas en tu coche y de repente se enciende una lucecita en el tablero, hay un indicador luminoso que te avisa que algo en tu coche no va bien. Seguramente en cuanto puedas pedirás a alguien que entienda a que lo mire y te diga que le pasa exactamente al coche, ya que la luz, solo es la señal de que algo en él no va bien.
El indicador luminoso en nuestro cuerpo es el SÍNTOMA , expresión VISIBLE de un proceso INVISIBLE que nos avisa que debemos parar y que nos obliga a indagar.
Es tonto enfadarse con el síntoma, tanto como hacerlo con la lucecita del coche y absurdo también el intentar eliminar el síntoma impidiendo su manifestación. ¿Se te ocurre acaso quizá cambiar la bombilla que se ha encendido para que deje de molestarte en lugar de indagar de qué te está avisando?
No hay que suprimir el SÍNTOMA si no la CAUSA.
La causa de muchas de nuestras enfermedades tiene que ver con esas emociones enquistadas que no hemos trabajado, elaborado y transitado y que se proyectan en nuestro cuerpo poniéndose enfermo o desarrollándose cualquier síntoma o patología.
El miedo, por ejemplo, es una de las emociones que suelen colocarse en nuestra columna vertebral, cada parte de la columna va a tener una correspondencia con un problema emocional. Muchas veces preguntamos al paciente a qué tiene miedo y no sabe descifrarlo concretamente o cree no tener ninguno. Pero si indagamos en nuestro inconsciente emocional tendríamos una lista de posibles miedos relacionados con una lesión de espalda. Por ejemplo:
- Miedos no reconocidos
- Miedos inconscientes
- Situaciones no resueltas
- Miedo al fracaso
- Miedo a no ser reconocido personal o profesionalmente
- No poder desprenderse del pasado
- El peso de la vida
- Viejos rencores no reconocidos por el inconsciente
- "Yo puedo con todo" que se traduce en llevar demasiada carga y demasiada responsabilidad
- Rigidez, falta de flexibilidad, por eso se puede quedar "clavado"
- Dejar lo viejo que no sirve y desprenderse de ello
- Obstinación y querer tener siempre la razón
- Miedo al cambio
Situaciones pasadas no trabajadas ni superadas que se han quedado como patrones instaurados inconscientes de miedo a algo concreto y que ahora, el el presente, se activan por una situación nueva.
Son reconocidos por una situación grabada en el inconsciente. O sea, tengo miedo, pero no se a qué. Esto hace que se activen las zonas físicas donde ese antiguo miedo se quedó enquistado.
En suma:
La enfermedad nos indica que la persona ha dejado de estar en orden o en armonía. Algo falla. La conciencia ha reparado en que, para estar sanos, nos falta algo. El síntoma nos avisa de eso.
Cuando la persona comprende la diferencia entre síntoma y enfermedad, su actitud y su relación con la enfermedad cambian. El síntoma deja de ser el enemigo al que hay que destruir y descubre que puede ser un aliado para encontrar lo que le falta y así vencer la enfermedad.
QUÉ SE PUEDE HACER ENTONCES?
De entrada empezar a entender que el síntoma puede ayudarnos a subsanar nuestras faltas para sanarnos. Aunque a veces lo más cómodo es vivir engañados. Pero no por cerrar los ojos ni hacer oídos sordos haremos que el síntoma desaparezca.
ES NECESARIO ABRIR LOS OJOS!!!!!!!!!!
No hay que cambiar nada, SOLO NUESTRA VISIÓN!. Lo más difícil del ser humano.
Así que a partir de ahora cuando algún síntoma te llame la atención intenta mirar hacia dentro y descubrir exactamente de qué te está avisando.
Ya lo decía Goethe, poeta, dramaturgo y científico alemán:
"La enfermedad me ha enseñado cosas que sin ella no hubiera aprendido jamás"