Mostrando entradas con la etiqueta expresarse sin miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta expresarse sin miedo. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de noviembre de 2013

RELATOS: SOY HOMBRE Y TAMBIÉN SOY EMOCIONAL


Por fin un hombre se atreve a expresarse y a contarnos su sentir.
Felicidades Pedro, por ser tan valiente y honesto.
Creo que es una prueba que todos somos iguales y que la responsabilidad de cambiar y crecer es de cada uno.
Gracias.
ARA

SOY HOMBRE Y TAMBIÉN SOY EMOCIONAL
Me llamo Pedro y  ya hace mucho tiempo que sigo a Araceli, sus libros y todo lo que hace. A veces parece que me esté hablando a mi porque me siento muy identificado con todo lo que dice o escribe.
Me leí A Solas, su primer libro empujado por una amiga. En un fin de semana lo devoré. Me quedé fascinado de como sabe poner nombre a las emociones, como puede describir con una normalidad aplastante y única los dolores del alma de los seres humanos. Lloré como nunca lo había hecho con un libro.
Luego me enganché con Una mujer corriente, pensando al principio, que era un libro solo para mujeres. Que equivocado estaba, volví a llorar pero también me reí con las ocurrencias de Lola, su madre, la Sra. Maria o con los demás personajes. De nuevo me quedé  fascinado de como te llega al corazón todo lo que les pasa. Como eres capaz de aprender tanto a través de situaciones diarias y que a todos nos pasa. Para mi ha sido como hacer terapia a través de sus libros. Siempre le estaré agradecido.
Con todo esto quiero romper una lanza a favor de todos los hombres que también somos sensibles y emocionales. Que nos gusta aprender y crecer y que no nos importa que sea una mujer nuestra maestra, porque la sabiduría no tiene sexo.
Estoy harto de oír que los hombres, por el hecho de serlo, no somos capaces de entender a las mujeres, sus necesidades o su forma de sentir. Todos somos diferentes y cada uno tiene la responsabilidad de madurar y crecer interiormente.
Yo nací y crecí en una familia donde jamás se habló de sentimientos, casi era pecado. Si lloraba por algo mi padre me pegaba una bofetada y me decía que los hombres jamás lloraban. Si me atrevía a decir que estaba triste o enfadado por algo me decían que era tonto sentir eso y que en la vida había que ser siempre positivo. El problema es que yo no sabía que hacer con mi tristeza, ni con mi rabia. Me la comí siempre. Fui un estudiante y adolescente modelo, tenía tanto miedo a mostrar la rebeldía que llevaba dentro que también me la comí con patatas. Aún así, jamás tuve felicitaciones, era mi deber y punto. No me sentí ni valorado ni comprendido. Pero eso lo supe cuando crecí y entendí que algo en mi no funcionaba. No sabía expresar mis sentimientos con las mujeres de las que me enamoré y con mis dos hijos tuve que hacer un esfuerzo titánico para no dejarles ese legado de represión que yo había arrastrado.
Tenía tanto miedo a hablar y expresar lo que sentía que mucha gente me pisoteó, me humilló. Tuve que aprender a marchas forzadas a poner límites a las personas que me usaban como si fuera un klinex, expresión que siempre he oído decir a las mujeres. Pero también hay mujeres que nos usan a los hombres así.
Y empecé a crecer, primero leyendo todo lo que encontraba a mi paso sobre crecimiento personal, luego haciendo terapia para entender todo lo que me pasaba o como dice Ara, darme cuenta que era producto de esa mochila emocional tan pesada que llevaba a cuestas sin mi consentimiento.
Hoy en día, tengo 48 años, un nuevo amor con el cual, por fin, me puedo mostrar como soy, triste cuando estoy triste, jodido cuando estoy jodido, que me acepta tal cual soy sin utilizarme y con la cual no siento miedo de decirle cuánto la amo.
Puedo llorar delante de ella y eso me hace sentir libre.
Nada ocurre por casualidad dice Serena en A solas, quizás he tenido que pasar por todo lo que pasé para llegar a donde estoy. Ahora lo se.
Soy hombre, y también siento y sufro. La diferencia es que me he atrevido a mirarme por dentro y aceptar que muchas veces ya me iba bien no moverme de donde estaba. Tampoco sabía, pero busqué hasta encontrar la forma.
Animo a todos los hombres que se atrevan a expresarse y que escriban su experiencia en esta sección tan fantástica de este blog. Relatos…que se atrevan a hablar y comprometerse.
Porque nosotros, también tenemos voz.
Gracias por SER, Ara. Un abrazo grande.

PEDRO