lunes, 21 de noviembre de 2011

17) POESÍA: LA VIDA TE PLANTÓ CARA



La poesía es una forma de vivir la vida, de verla desde otro ángulo y plasmarla en un papel.
Yo escribo poesías desde los 7 años, la primera que escribí la hice inspirada en un payasito que me tenía embobada y al que admiraba mucho.
Recuerdo que me preguntaba “qué hacen los payasos cuando están tristes?”
Todavía las guardo y ahora, después de medio siglo de vida, las leo y veo que en ellas plasmaba todo lo que veía y creía del mundo.
Todo mi caos de la adolescencia, el dolor de la incomprensión de algunas personas, mi primer desengaño amoroso, y el segundo y el tercero. Con que rapidez cambiaba de amor y con cuanto dolor recogía su rechazo.
Por eso la poesía es además uno de los mecanismos de defensa más positivos que el ser humano tiene, la SUBLIMACIÓN. Proyectar en el exterior lo que llevamos dentro. Por supuesto también lo hacemos cuando escribimos un diario, una carta, una pieza de música, tocamos un instrumento o pintamos un cuadro. En definitiva es crear fuera, darle forma a eso que nos toca por dentro. Sacándolo hacia fuera limpiamos, hacemos catarsis, avanzamos, crecemos y la mayoría de las veces nos sentimos aliviados.
Así que desde aquí te animo a que plasmes donde quieras, papel, lienzo, instrumento, todo aquello que llevas por dentro. No dejes que la rabia, el dolor o la tristeza se enquisten en tu interior, sácalos. Y si lo haces Sublimando, mejor que mejor.
Aquí os dejo con esta poesía.


                       LA VIDA TE PLANTÓ CARA

                La vida te plantó cara y te dijo: espera,
                no andes tan deprisa sin mirar el camino,
                sin mirar las piedras que hieren tus huellas,
                sin mirar las estrellas que ocultan sus rayos,
                sin mirar las gotas que se llevan tus males.

                La vida te plantó cara y te rompió por dentro,
                te rasgó el corazón y te dijo: sangra,
                no cierres tus heridas en vano,
                no huyas del sufrimiento para esconderte,
                no dejes en ello todas tus sonrisas,
                tus lamentaciones.

                La vida te plantó cara y te empujó al vacío,
                te vapuleó por dentro y te descolocó el alma,
                y te dijo: date cuenta,
                porque solo transitando el momento,
                saldrás adelante con el pasado limpio,
                con tu esencia salpicándote de la nada.

                La vida te plantó cara y la miraste de lleno,
                le hiciste frente mirándola descarada,
                abrazaste al dolor como si fuera tu amigo,
                hiciste un aprendizaje hermoso

                de tu desgracia.

                Y ahora la miras tú a ella sin prisa,
                para darle las gracias de todo lo expresado,
                vivido y transitado desde la autenticidad,
                la paciencia, la generosidad pausada.
                La vida te plantó cara y tú la cogiste de la mano
                para dejarte llevar confiada.
               Ya no temes sus caminos,
                ya no temes sus heridas,
                ya no temes sus lágrimas.




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