martes, 16 de diciembre de 2014

ME TOCA LAS NARICES





Me toca las narices muchas cosas, como a todo el mundo, y ya hace tiempo que no me quedo muda ante las injusticias o las cosas que me confunden o me descolocan. Como enseño a mis alumnos y pacientes, hay que decir las verdades molestas y dejar los temas inconclusos, cerrados. O por lo menos, si no depende de ti cerrarlo, decir lo que sientes y piensas.

Quizás es porque vengo de pasar un mes en Nepal y aunque intento adaptarme a la rutina, reconozco que me está costando más que nunca y que estoy muy sensible.
Quizás es por las cosas que estoy viviendo en estos momentos.
Quizás es porque estoy cansada de ver que la gente se complica la vida muchas veces sin motivo, que de un granito hacen una montaña, que lo único que hacen es quejarse y quedarse en esa queja sin permitirse fluir y disfrutar de la vida. Claro, para eso habría que ser muy valiente y tirarte a una piscina y la mayoría de las personas prefieren la cobardía a tirarse de lleno y nadar desde la fluidez. Y es que el pensamiento de que se pueden ahogar, los paraliza.
Ayer me pasó algo curioso que me tocó las narices.
Tuve un día duro y la lluvia incesante acompañaba esa dureza. Tuve media hora de descanso entre paciente y paciente y me fui al bar de la consulta a tomarme un te.
Cada vez que entro es como si entrara la Sra. Francis por la puerta y se que mi mesa enseguida será visitada por el camarero que me cuenta su vida por entregas, como las series.
Escucho una conversación en la mesa de al lado, imposible de evitar cuando una está sola ante una taza. Tres mujeres estaban poniendo verdes a los hombres, que si no se enteran, que fíjate lo que me hace, se contradice lo que dice a lo que hace después, es un "cagao" y lo disfraza con profundidades emocionales, pasa de todo, es un "pancha contenta" y hace lo que le va bien a él en todo momento con la excusa que hay que vivir el presente, que si yo quiero las cosas claras y cuando le pregunto me mira con cara de teletubbi...(el adjetivo lo pongo yo, ellas dijeron exactamente, cara de gilipollas), y me dice que no sabe, que no quiere comprometerse ahora, que si no es el momento, que ya veremos, que vayamos poco a poco, o se está enamorado o no se está no?. Acabando con un "no entendemos a los hombres, están hechos de otra pasta y se contradicen continuamente".
Las mismas quejas y quejas de siempre, los hombres son como la rana Gustavo de Barrio Sésamo, pero ésta, por lo menos es inteligente porque enseña a mis niños lo que es delante y detrás.
Y que conste que a mi me encantan las ranas, porque a veces las besas y te llevas una sorpresa...
Y me tocó las narices. Así que me dirijo hacia ellas y les suelto tranquila y sonriendo.
- No es cuestión de sexo, es cuestión de personas.
¿Por qué me meteré yo en asuntos que me la pelan?. Pero es que, en el fondo, no me la pelan...
- Cómo dices?- me pregunta una.
- Que no es cuestión de hombres y mujeres, es una cuestión de personas. Nosotras tampoco somos perfectas...gracias a dios!.
A partir de ese momento empezaron a increparme (ya lo sabía yo Ari, para que te metes si nos las vas a convencer de nada, nada más lejos de mi intención).
Y es que me toca las narices que se juzgue tan a la ligera y que te quedes ahí esperando a que las cosas cambien por si solas. 
Si tienes al lado a un cenutrio emocional, cobarde y "pancha contenta", que no te entiende ni cubre tus necesidades, por qué no eres tú la valiente y le das el finiquito?. Pero claro, que duro eso verdad?, es mejor ponerlo verde (como los sapos) y desahogarte con tus amigas para luego salir corriendo y reptar como una serpiente para que te haga caso y conformarte con las migajas que te da. Porque son migajas hermosa, no se si te enteras, no eres el primer plato como te merecerías, o el segundo, ni siquiera ese delicioso postre que te comes sin respirar. No, eres las putas migajas y tú te conformas y tan solo te quejas.
Y estas cosas nos pasan a todos, seamos hombres o mujeres.
Y si, a mi también me gustan las cosas claras, y yo también lucho por una persona si vale la pena, pero desde la comunicación, desde en encuentro y la negociación.
Y me molesta enormemente las mentiras  o los escaqueos y la cobardía, pero es que cada persona es un mundo y cada uno tiene su velocidad, pero lo que tengo claro es que si lo paso mal en la incertidumbre, paso a la acción, aunque pierda y que jamás seré las migajas de nadie.
Y que hay hombres que se las traen...pero también hay mujeres así...
Y a esto lo llamo yo, sentido común.
Y me toca las narices, lo siento.
Mi amigo el camarero lo vino a arreglar.
- No os metáis con ella que es una escritora famosa.
Risas y mas risas. Yo serena como las aguas de un lago.
- Y qué escribes? libros para defender a los hombres.
Me río con ellas (perdidos al río).
- Nooo, libros para defender a las personas, lo que tengan entre las piernas no me importa.
Y se rieron conmigo, vaya, que sorpresa, si es que en el fondo soy graciosa, no lo puedo evitar. Acabaron preguntándome como se llamaban mis libros y cuando esperaban que les diera una terapia gratis sobre cómo ser persona, Me levanté, pagué y me fui.
- Vienes todos los días?
Mi amigo, el camarero, responde por mi.
- Si, pero sus horarios son muy anárquicos.
Las miro con ternura, porque me la producen, os lo juro.
- Es que toda yo soy anárquica, hago lo que quiero, cuando quiero y con quien quiero...Probarlo...
Tuve exactamente cinco minutos para escucharme y etiquetar lo que sentía después de todo esto.
Seguro que se quedaron hablando de mi y me etiquetarían de "tía rara", pero me di cuenta que no me importaba, ni lo que piensen ellas o el mundo entero.
Porque cuanto me tocan las narices, me las tocan de verdad.











viernes, 12 de diciembre de 2014

LAS CREMACIONES EN NEPAL


Mi viaje a Nepal ha concluido.
Si tuviera que ponerle adjetivos calificativos serían: intenso, mágico, duro, aleccionador, divertido e inolvidable.
Y si tuviera que ponerle una frase sería:
He vivido el "Aquí-ahora" más que nunca.
Y es que en Nepal, todo es tan intenso y cada día pasan tantas cosas que cuando estás viviendo intensamente un momento no tienes más remedio que olvidarte de los anteriores.
Tengo muchas cosas que contar y que escribir. Allí se ha formado la idea de mi nuevo libro y escribí el primer capítulo mirando el Himalaya, conviviendo en la cima de una montaña con una tribu magar, previo trekking de unas cuantas horas, cosa que jamás creí poder hacer.
Allí el esfuerzo físico, emocional y mental, me ha costado el doble, cosa que ha hecho que aprenda enormemente de las experiencias que se ponían en mi camino. Anécdotas y vivencias que perduraran siempre en mi.
La primera que voy a contar es sobre las cremaciones.
En nuestra sociedad vivimos alejados de la muerte hasta que ésta toca a nuestra puerta y no tenemos más remedio que mirarla a la cara.
Por mi trabajo, la muerte está en algunos días de mi vida. Ayudo a partir a personas que no tienen más remedio que coger ese último tren y ayudo a hacer el duelo a las personas que se quedan con el corazón sangrando de par en par.
Aún así, la experiencia que he vivido en Nepal me derrumbó por dentro mezclándose el asombro, el respeto hacia una nueva filosofía y forma de vivir la muerte y el agradecimiento a la vida por poder vivir tan de cerca un acontecimiento tan íntimo para nosotros y tan abierto y natural allí...

El silencio solo se ve roto por los llantos de los familiares, el murmullo de los curiosos y el sonido de los templos cercanos. El olor irrespirable a carne quemada provoca picor en ojos y garganta,  aún así todo se desarrolla con absoluta normalidad. El ritual de la muerte entre los hindúes, también en Nepal, es una parte más de la vida.

Cada día, los cuerpos sin vida de los difuntos llegan en parihuelas a orillas del Bagmati para decir su último adiós a su traje de carne y huesos. Mientras les cubren con un sudario y les ofrendan un sorbo de las aguas sagradas; los pequeños rastreadores se preparan para recibir su recompensa. 
La búsqueda nunca para porque el ritmo de cremaciones es incesante, cuando apenas empiezan a consumirse uno o varios cuerpos en las piras funerarias, otros esperan ya tendidos en los Ghats (las escalinatas que descienden al río) su turno.
Frente a ellos una legión de curiosos y turistas observan sin pudor el despojo de la vida. A los familiares de los fallecidos parece no importarles esta especie de violación de la intimidad.
En el hinduismo, la muerte es tan solo un paso más de la vida y la cremación garantiza la liberación de este mundo, la ruptura con la rueda de la reencarnación. Por ello, ni siquiera la atracción de los turistas, ni los falsos sadhus o santones que se prestan encantados a las cámaras de los curiosos por una propina, entorpecen el ritual de la muerte.






Todo se desarrolla con una pausada y repetida rutina, en un rincón los operarios amontonan los troncos y el combustible que hará arder los cuerpos, otros preparan los túmulos que recibirán al siguiente difunto, mientras en otro apartado el hijo mayor de uno de los fallecidos se deja rapar la cabeza y otro viste su cuerpo con un dhoti blanco para realizar el ritual mientras sigue atentamente las instrucciones del brahman.
El la boca del difunto siempre hay una moneda.


               









A poca distancia de este escenario, los niños, encorvados introducen sus cabezas una y otra vez en las aguas contaminadas del río para extraer su pequeño tesoro, algunos se ayudan con palas, otros tan solo tienen como herramienta sus propias manos, otros consiguen un palo con una cuerda con un imán al final para alcanzar esa codiciada moneda.
 Si tienen suerte, hoy probablemente tendrán algo que echarse a la boca, sino mañana habrá otra oportunidad de encontrar en el oro de los muertos, la supervivencia de sus propias vidas.
                     Niño con un imán recogiendo monedas




Nosotros llevamos a nuestros hijos al zoo o a los parques infantiles, allí, familias enteras con niños pequeños van a contemplar el ritual de la muerte, quizás para que crezcan compartiendo esa realidad, quizás para prepararlos para algo de lo que nadie puede escapar.
Los familiares, con quejidos lanzados al viento, con una tristeza profunda reflejada en sus rostros, presencian el sagrado momento.
Quizás morir no es tan horrible. Quizás la muerte es como cuando debemos entablar conversación con alguien que no es de nuestro agrado y descubrimos que es una persona encantadora. Qué diferente sería la muerte si la viéramos como un triunfo...
Todo en nuestras vidas es triunfo. El nacimiento, nuestro primer trabajo, el amor, cada cumpleaños, traer al mundo a nuestros hijos. Pero la muerte, que es igual de natural y bella como nacer, la miramos con repudio y temor y nos desgarra por dentro.
Si desde pequeños nos dijeran que así como es de importante vivir, igual de importante es morir, quizás ese doloroso cambio sería un motivo de unión.
Los cuerpos los escondemos en oscuras cajas de madera, quizás inconscientemente para reducir el dolor de afrontar la muerte y luego los bajamos a unos profundos agujeros en donde también tratamos de enterrar todas las vibraciones mentales que tengan que ver con el fin de nuestras efímeras existencias.
Los hinduístas, con igual sufrimiento y dolor, cargan los cuerpos en camillas, envueltos en sábanas, rostros descubiertos y adornados con muchas flores. La muerte ha llegado y no se puede ocultar.
Dentro de sus creencias, ser quemado a orillas del río sagrado y reposar en su profundidad, les permite acabar con el ciclo de reencarnación y liberarse del sufrimiento.
El cuerpo del difundo es cargado en la camilla a la orilla del río y sus pies son sumergidos en el agua fría para purificar su cuerpo para absorber la pureza de un sagrado río contaminado. Después, el cuerpo es llevado por los hombres de la familia a la pira funeraria.
Uno a uno, todos los integrantes de la familia, a algunos tienen que sostenerlos, rocían con agua recogida del río el rostro de la persona que se va.
El padre o el hijo mayor, prenden un trozo de madera y la colocan en la boca del difunto, iniciando un lento fuego que va envolviendo todo el cuerpo y un olor a carne quemada envuelve nuestro olfato.
Los hombres controlan su dolor, mientras que a las mujeres se les permite llorar y que emitan largos lamentos.
El dolor del desapego perfora los corazones de cada familiar, la solidez del cuerpo se convierte en la suavidad de las cenizas y la ligereza del humo.
Poesía y muerte siguen de la mano incluso cuando el cuerpo arde y solo las cenizas dejan testimonio de lo que antes había sido una vida. 
Y con el corazón acongojado, el alma en paz y con lágrimas en los ojos me quedé en silencio sin pronunciar una palabra hasta horas más tarde.











miércoles, 22 de octubre de 2014

UN NUEVO VIAJE: NEPAL






Tulku Lama Lobsan




Muchas veces me pregunto que me impulsa, de repente, a cruzar medio mundo, parar el mio propio y subirme a varios aviones para aterrizar en otro. Desconocido, ardiente en mi fantasía, lejos y cerca a un tiempo. Veo en internet, porque para eso está el Sr. Google el color de sus montañas y de sus aguas, casi el olor de sus calles, el sentir de sus gentes.
A veces me pregunto que interruptor hay en mi que se enciende de golpe para cerrar puertas y abrir otras nuevas, para cumplir sueños en lugar de pensarlos como hace la mayoría de los mortales.
Ocurre así, sin más, un buen día necesito respirar otro aire, huir del asfalto y nadar en otras emociones. Abandonar mis rutinas y descubrir que existen otras vidas ajenas, otras formas de vivirlas y  sentirlas.
Y ocurre que en ese afán de seguir descubriendo otras intensidades, me atrevo a coger una mochila, cada vez más ligera, para perderme y encontrarme, con la idea que de nuevo, en esta aventura, tendré una nueva historia que contar, un nuevo libro que escribir, que andar, que sentir...
No me basta la teoría, no me bastan las experiencias ajenas, no me bastan las frases escritas por otros, no me bastan las imágenes captadas por otra retina.
Quiero capturarlas, necesito vivirlas como si fuera la primera aventura que corro. Y me subo a una nube para volar en otro cielo.
O quizás sea la solidaridad, esa energía impalpable que une a los seres humanos y que hasta que no la empiezas a sentir no la puedes reconocer ni etiquetar.
De repente te das cuenta que corre por tus venas, que se mueve a una velocidad inusitada por tu sangre y que se concentra en el corazón acelerándose y haciendo que palpiten tus sienes.
La razón de mi existencia aún a riesgo de que nadie entienda que necesite atravesar medio mundo.
Y esta vez ha tocado Nepal, me perderé en un orfanato de Pokhara, más tarde en una Ong del sur de Katmandú muy pobre. Y a pesar de que no hablo nepali y que tendrán que traducir mi español a inglés (porque tampoco lo hablo) y del inglés a su idioma, se que mi sentir les llegará, que podré aportar un diminuto grano de arena al gran y maravilloso desierto que tendré ante mi.
Estaré unos días en un Monasterio Budista conviviendo con los monjes, con el privilegio de estar con ellos en sus pujas, oraciones y comidas.
Me llevo mis títeres de dedo para contar cuentos a los niños y que ya han viajado conmigo, India, Filipinas, México, Ecuador...
Intentaré entrar en Tibet, intentaré ver a uno de mis maestros, Tulku Lama Lobsan, al que no veo desde hace tres años, meterme en una cremación, ayudar a morir...intentaré, intentaré, intentaré. No!, que narices!, lo haré, lo haré y lo haré!.
Querer es poder, dice el refrán y cuando dejas de tener miedo, cuando dejas de estar paralizado por él, entonces, puedes. No lo olvidemos nunca!.
Me marcho de nuevo, vuelvo a finales de noviembre.
Y prometo, si la tecnología lo permite, contaros algo.
Sed felices mientras me pierdo en otras realidades.
Mientras mi nuevo libro está a punto de nacer, yo...ya estoy pensando en el próximo.
Hasta la vuelta!
ARA



                  

lunes, 8 de septiembre de 2014

RELATO: EL RELOJ




Tiempo...todos los necesitamos.
A veces, daríamos lo que fuera para detenerlo, otras para que pasara rápido.
El tiempo hace que crezcan las uñas, el pelo, pero también hace que éste se caiga.
Tiempo para amar, tiempo para olvidar. Para crecer, para aprender, para desaprender...tiempo, que se nos escapa de las manos como arena entre los dedos. Por eso, no olvidemos que el tiempo es oro, para aprovecharlo como el mayor tesoro que tenemos.
 Ester Barnils me acaba de mandar este bello retrato sobre el tiempo. Un reloj de madera como este, o como otro cualquiera, que marca el compás de nuestra vida.
Gracias Ester por escribir esta bella metáfora sobre los latidos de nuestro corazón que se asemeja al segundero de los relojes.
Que lo disfrutéis!
ARA




EL RELOJ

El paso del tiempo obliga a que los objetos cambien  al igual que las personas.  Tenemos una vida muy larga, llena de anécdotas, desengaños, alegrías, tristeza, despedidas de seres queridos, éxitos, fracasos…,  todo va dejando su huella,  se refleja en nuestro rostro, en nuestra salud y en nuestro corazón.
Esta es la historia de un reloj que nació siendo precioso,  perfecto, en resumen una obra de arte.
Una mañana el carpintero más humilde del barrio recibió el encargo de hacer una caja de madera para un relojero. Nunca había hecho un trabajo así, pero su amor a la madera era tal que lo aceptó sin más.
Lo primero que hizo fue buscar en su pequeño almacén una pieza de madera adecuada. No quería que ningún nudo le impidiera dar forma a sus ideas. Puso todo patas arriba hasta que por fin halló lo que estaba buscando. Era perfecta,  lisa y pura, su color  adecuado, muy parecido a las almendras ligeramente tostadas.
Su cliente más o menos le dijo como tenía que ser la caja donde luego instalaría un reloj.  Sólo necesitó hacer un simple dibujo en un papel para usarlo de guía durante el tiempo de fabricación. Estuvo unos días encerrado en su taller trabajando en el proyecto. Cortó la madera en diferentes tamaños, lijó todas las piezas, redondeo cantos, pegó con cola y finalmente le dio una capa de barniz oscuro para darle un aire más elegante.
El carpintero estaba contento con el resultado final. Había invertido muchas horas para cumplir el plazo acordado. Pero además, como siempre hacía en todos sus trabajos, había puesto mucho amor, así que era normal que se sintiese orgulloso.
El relojero fue a recoger su caja de madera y se quedó muy sorprendido. Nunca había visto nada parecido. En realidad no era lo que él se esperaba pero no podía apartar los ojos de esa caja de madera, y marchó de la carpintería muy agradecido por el esfuerzo del humilde carpintero en complacerlo.
Al día siguiente el relojero colocó todas las piezas de la maquinaria del reloj en su sitio dejándolo a punto para ser expuesto en el escaparate.
Estaba tan orgulloso de su reloj que pensó que debería ir a manos de alguien que pudiese apreciar su valor artístico.
Fueron muchas las personas que se fijaron en él, incluso entraron en la tienda para preguntar su precio, pero el relojero ponía difícil la venta, se resistía a vender el reloj a cualquiera.  Hasta que una mañana, una muchacha se paró en frente del escaparate a admirar esa obra de arte. Ahora sí que lo tenía claro, el relojero supo que ella era la persona afortunada a quien vendería su reloj. Cuando llegó el momento  de desprenderse de su reloj supo que la muchacha era amante de las obras de arte y tenía una incipiente colección.
Mientras lo envolvía con papel de seda blanco sintió una punzada en el estómago. Al verlo salir por la puerta en manos de aquella muchacha, la punzada desapareció y sólo quedó una especie de vacío. Entonces entendió que aquel reloj tenía alma, seguramente se llevó la suya.
¡Qué felicidad!, se dijo el reloj, ¡por fin seré observado por aquellos que admiren mi belleza y podrán disfrutar de la perfección y precisión de mi maquinaria! Así fueron pasando los días y pasando los años, él en un lugar preferente de una sala principal. Pero un buen día se dio cuenta que ya no era admirado como al principio y otros objetos le tapaban la visión, ya no tenía un lugar preferente.
En su afán de responsabilidad y perfección no se dio cuenta de que su alma se estaba oxidando, hasta que un día dejó de funcionar. Así es como volvió de nuevo a la relojería, destrozado por dentro y sin dar ningún tipo de señal, ni un tic tac.
El relojero limpió cuidadosamente toda la maquinaria, incluso cambió un par de piezas. Pero nunca volvió a ser el mismo. Había sufrido mucho y ahora se esforzaba en  hacer pasar las horas.
Él había puesto todo su empeño para poder ser admirado, para poder ser querido, pero hasta ahora poco había conseguido. Mejor estaría con el relojero que para él era como un padre.
Ya no volvió a salir al escaparate, su lugar seria en una estantería justo detrás del mostrador.
Así pasó un tiempo, hasta que una tarde entro en la tienda una joven. Quizás fue el reflejo de la luz que se posó en tu brillante madera, pero sus ojos ya no pudieron apartarse de ti. La joven rápido preguntó tu valor, pero el relojero le dijo que no estabas en venta porque funcionabas lentamente y tenías poca fuerza. La joven dijo que no le importaba, le habías gustado mucho y también dijo que nunca había visto un reloj con forma de corazón.
La joven había dicho las palabras mágicas para que el relojero cambiase de parecer. Lo vendió por un precio simbólico, a cambió le pidió que te cuidase mucho. Le dijo que con la otra propietaria no habías tenido las suficientes atenciones, hasta que un día tu alma o maquinaria se estropeó.
Le dijo, cuida de este reloj en forma de corazón como si fuese el tuyo  propio y verás que las horas que están por venir, estarán llenas de amor. Milagrosamente a partir de ese día el reloj volvió a funcionar con normalidad.





miércoles, 3 de septiembre de 2014

NUEVO TALLER ANUAL DE CRECIMIENTO INTERIOR. SEPTIEMBRE 2014

NUEVO TALLER ANUAL DE CRECIMIENTO INTERIOR


                        TALLER DE CRECIMIENTO PERSONAL
                                  
   DARNOS CUENTA: EL PODER DEL AQUÍ Y EL AHORA

  VIAJE AL INTERIOR AL MUNDO DE LAS EMOCIONES


Impartido por: ARACELI GUTIÉRREZ VILLANUEVA
                               PSICÓLOGA CLÍNICA COL. Nº 5181
                               SEXÓLOGA CLÍNICA
                               HIPNOTERAPEUTA
                               TERAPEUTA GESTALT
                               FLORES DE BACH
                               


Hola a todos:
Como cada año en octubre, se inicia un nuevo curso de crecimiento interior que irá de Octubre a Junio.
Será de un sábado al mes de 10 a 2.
En estos momentos donde todo nuestro entorno está cambiando, donde la crisis nos acecha sin poder hacer nada para cambiarla, es necesario que intentemos dar un giro a nuestros valores, a nuestras prioridades, hacer un viaje a nuestro interior para darnos cuenta que si nos encontramos mejor con nosotros mismos, podremos llevar de otra manera ese desorden externo.

Mi programa está dirigido a todas aquellas personas que deseen buscar otra manera, más esencial, más autentica y básica para crecer interiormente. Las clases van dirigidos a integrar de una forma consciente nuestro ser global: cuerpo, mente y emociones.  Conocernos mejor, a poder transitar las emociones que nos embargan, reconocerlas y aprender a relajarnos cuando el estrés nos inunda. A gestionar mejor el día a día, etc.
 Solo siendo seres globales y estando en contacto con nosotros mismos podremos avanzar en este camino que hoy  en día la misma nos depara.

Ese viaje interior  nos llevará a transitar por las emociones, y nos ayudará a conocernos mejor mediante ejercicios individuales y grupales. Siendo el grupo una parte importantísima de conocimiento, ya que en él proyectamos nuestra vida. Lo que ocurre dentro, ocurre fuera.
Los talleres serán totalmente vivenciales, añadiendo a las actividades las visualizaciones a través de la auto-hipnosis.


PROGRAMA:

-Darnos cuenta de cómo estamos interiormente en el aquí-ahora para no engancharnos en el pasado ni en el futuro que aún no ha llegado.
-Ser conscientes de lo que sentimos para aceptarlo
-Despojarnos de las capas de cebolla abriéndonos a la consciencia.
-Nuestra casa interior.
-Las cuatro emociones básicas: MIEDO, RABIA, TRISTEZA, ALEGRÍA.
-Como conociéndonos podemos aumentar nuestra auto-estima
-Darnos cuenta de cómo estamos por dentro y qué está desordenado para poder colocarlo adecuadamente.
-Polaridades: Cómo soy y qué evito con esto.
-Como me muestro con el otro.
-Mecanismos de Evitación (o defensa): Proyección, Introyección,     Retroflexión, Confluencia, Deflexión, Egotismo, Proflexión.
- Darnos cuenta de cómo, cuándo y con quién los utilizamos.
-Confluencia con el grupo: darte cuenta como puedes estar con el otro siendo tú mismo. Si tú te ordenas, el entorno cambia de orden.
-Cómo me afecta el orden de las emociones
- Nuestro niño interior
- Técnicas de relajación, visualización y auto-hipnosis

El orden del programa irá en función de lo que vaya surgiendo en el grupo


Os presento esta pequeña historia hindú como representación del orden interior

Historia sobre el Orden
El Hombre de la lluvia
En una aldea, hacía tiempo que no había llovido; como todos los rezos habían sido en balde recurrieron al gran Hombre de la Lluvia, que pidió una cabaña a la entrada de la aldea, así como agua y pan para cinco días.
Al cuarto día llovió. La gente volvió jubilosa de sus campos y lugares de trabajo, y se fue ante la cabaña del Hombre de la Lluvia para festejarle y preguntarle por el secreto.
El les contestó: “Yo no puedo hacer que llueva”.
“Pero sin embargo llueve”, dijo la gente.
El Hombre de la Lluvia les aclaró: “Cuando vine a vuestra aldea, vi el desorden exterior e interior. Fui a la cabaña y yo mismo me puse en orden. Cuando yo estuve en orden, vosotros también os pusisteis en orden, y cuando ya estuvisteis en orden, también la naturaleza se puso en orden y, al ponerse en orden, llovió.
Luz y Sabiduría.


Quizá no podemos cambiar el mundo, pero si el pequeño mundo que nos rodea.


El curso se impartirá desde el mes de septiembre a junio,ambos inclusive.
Será un sábado al mes de 10 A 2.
En el centro LUNA
C/ Aribau, 237-241,entlo,3ª,esc.B
Imprescindible llevar ropa cómoda.
El precio es de 60 euros al mes
Interesados escribir a:
arguvi@hotmail.com

las fechas son:

27 de septiembre
25 de octubre
22 de noviembre
13 de diciembre
24 de enero
21 de febrero
21 de marzo
18 de abril
23 de mayo
27 de junio


“Cuando me amé a mi mismo de verdad…dejé de desear que mi vida fuese distinta y comencé a ver que todo lo que sucede contribuye a mi crecimiento…
y entendí que mi mente puede perturbarme y decepcionarme. Pero, cuando la coloco al servicio del corazón, se torna una enorme y valiosa aliada…”






viernes, 25 de julio de 2014

RELATO: ¿ESTÁS LISTO?






Los relatos siguen llegando y estoy muy contenta de que os atreváis a plasmar fuera lo que sentís por dentro, sea el tema que sea, la emoción o los pensamientos que os empuje a hacerlo.
Este bello texto me lo envía Asun. Está lleno de mensajes y de poesía.
¿Estás listo?


Hoy el sueño es tan pesado que no te deja despertar. Duele tanto estar soñando que esta vida se te escapa de las manos y no ves que es la misma que está viva en tus risas y en tus charcos. Habrás de saber algo: cada instante es nuevo, y puedes quebrar ese silencio y no tensar más la cuerda del arco que es tu voz, decidida e inmensa, hablando  del infinito, de la primera y la última oportunidad, de los latidos del tiempo, de las cárceles del último enero, de los pasos inciertos y de las bocas llenas de besos… aún por dar.

Ya lo sabes. Es el vuelo de la alondra antes de morir y es la mano de una niña antes de echar a andar todo lo que necesitas para empezar de cero. ¿Estás listo? Si un día hueles el amanecer desde tu cama, si descubres que ya no quieren mirarte los espejos, si sientes que amas el rocío de la mañana mientras se deshace y que darías tu vida por sentir esa escarcha en tu cuerpo… Entonces márchate… es que estás listo para vivir… listo para morir. 

jueves, 24 de julio de 2014

RELATO: LA MUERTE, UN AMANECER

                                              



La muerte nos acompaña desde que nacemos sin darnos cuenta que camina a nuestro lado continuamente. Pero nos duele tanto, que fingimos que nos está, nos creemos que si le damos la espalda y la ignoramos no nos agarrará de la solapa para llevarnos con ella.
Pero nos agarra, a nosotros y a las personas que amamos.
Esta vez se ha llevado a una persona muy querida para mi y que la vida me ofreció el gran regalo de ayudarla a partir en ese último viaje. 
Mucha gente me pregunta cómo puedo hacer una cosa así, pero realmente os confieso que es un honor y que ya ha dejado de ser un trabajo, lo hago con amor y devoción, sobre todo si es una persona a la que quiero.
Así que hoy, una amiga ha escrito este bello texto dedicado a nuestra Rosa Mari y con lágrimas en los ojos, os aseguro que su muerte, a pesar de todo el dolor y la tristeza que pueda causar, estuvo llena de momentos mágicos que nos acompañaran siempre. Como era ella.
Así que gracias Mari, por mandarme estas bellas palabras escritas desde lo más profundo de tu corazón y GRACIAS Rosa Mari por dejarme acompañarte a hacer tu maleta para marcharte.
Yo también te quiero.


                      LA MUERTE, UN AMANECER

Por Mari Fernández


Es inevitable estar junto a ti.
Aunque sea en mi mente, mi corazón o mi alma.
Es inevitable buscar tu olor en los recuerdos, tus abrazos y tus palabras.
La vida hizo que nos encontráramos y ha sido un regalo para mi.
Me salvaste de mi misma.
Me salvaste de mis sombras.
Aprendí, gracias a ti, que todos tenemos luz y que podía volver a brillar.
Aprendí, gracias a ti, que podía amar, que podía perdonar...sobre todo a mi misma. Quedaba tanto por aprender de ti...
La muerte. Tu cuerpo inerte.
Tu dolor se acabó. Tu sufrir ha cesado. Una vida entera peleando y amando. Has dado de una manera sobrehumana todo y más. Todo lo que un ser mágico como tú podía dar.
Aunque tu ausencia sea un pesar.
Aunque la añoranza duela.
Aunque recordándote se derramen lágrimas, estás en cada suspiro y cada suceso.
Tu alma ha vuelto a su hogar.
Como tú decías:
Esta vida es como llevar un coche, el cuerpo una simple carrocería.
Una crisálida. Y la bella mariposa ha abierto sus alas para volar. Ese vuelo que a todos nos ha estremecido. Sentimos e flor de piel el aire batido por tus alas. Te quiero. Te siento. Y algún día, esta gran familia álmica, volverá a estar unida.










RELATO: AMO LA VIDA





Nos llega un breve texto sobre al amor incondicional, no solo a las personas que nos rodean, si no a la vida misma.
Gracias Yolanda Acosta, mi farolillo gaditano, como yo la llamo. Está llena de vida y por eso la ama a pesar de todos los contratiempos que la misma vida le puso por delante desde que era pequeñita.
Ella ha salido y saldrá de todo, sencillamente porque ese amor ilimitado está dirigiéndola sin temor al mañana.


AMO LA VIDA

El amor...ese amor que me envuelve cada noche y cada día, ese amor infinito que hace que me sienta fuerte, abrigada y maravillosa. El amor es algo que para mi es vital.
Sin el amor de tu pareja, de tu familia, de tus hijos, de tus amigos, yo no podría vivir.
Es tan vital como el sol, como el agua, el amor se regala, no cuesta nada y en cambio a veces cuesta demostrarlo. Nos compramos ropa, coche, casa, todo es material y le tenemos un aprecio infinito, sin darnos cuenta que un día el vestido se romperá, el coche igual, la casa la venderemos y seguramente tendremos que comprarlo de nuevo. Si nos fijamos en el amor verdadero, esto no es así. El amor es permanente, ya sea con tu pareja o con otra, es permanente. Es un sentimiento que sale de lo más profundo de tu alma y ahí no hay coste alguno. Puro sentimiento, tan preciado que no lo valoramos cuando hay riñas, coraje, etc.
Por esto quiero gritar a los cuatro vientos que me siento amada y enamorada de la vida.




  

lunes, 7 de julio de 2014

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS

PREGUNTAS SIN RESPUESTAS




El ser humano es impaciente por naturaleza, ya desde niños lo queremos todo al instante y nuestros padres tienen que batallar con nosotros enseñándonos que debemos esperar. No hablemos de la época en que nuestro mundo se reduce al por qué esto, por qué aquello y, como siempre la respuesta la queremos al momento y si no nos satisface volvemos a repetirla una y otra vez.
Cuando somos adolescentes seguimos con la misma máxima, a pesar de todos los esfuerzos de nuestros progenitores, que hay que esperar. Y queremos crecer lo antes posible. Pero es que ellos tampoco pueden ser pacientes y los niños vemos como, casi diariamente,  papá o mamá, pierde la paciencia.
Y al llegar a jóvenes, queremos acabar los estudios, enseguida encontrar un trabajo, tener el novio o novia, etc, etc. Y así sucesivamente hasta el hoy.
Prisas, prisas y más prisas, donde la paciencia brilla por su ausencia.
Pero quizás, donde más la perdemos y nos cuesta mantenernos es ante las preguntas que nos hacemos sin encontrar la respuesta.
Queremos saber por qué nos pasa esto o aquello, preguntas existenciales, preguntas sobre el otro, sobre los hijos, sobre nosotros mismos, sobre la vida misma... Por qué tropezamos siempre con la misma piedra, por qué tenemos miedo, por qué nos quedamos en nuestro espacio de seguridad, por qué somos tan cobardes, o tan valientes, por qué nos han roto el corazón, nos han mentido, por qué tenemos tan mala suerte, por qué, por qué y por qué.
Seguro que muchas veces nos quedamos paralizados porque no la encontramos, como si la respuesta en si fuera la varita mágica para avanzar.
Y es que precisamente el crecer, el aprender, no está en la respuesta, si no en el camino mientras llega o no llega.
A veces, la vida es generosa y nos la da en bandeja de plata. No la querías?, pues ahí la tienes. Pero la mayoría de las veces, la misma vida hace que trabajemos el camino para aprender como ciegos ante un sendero que no vemos claro.
Y aparece la palabra "aceptación", muy fácil de decir o de escribir.
¿Cuántas veces hemos tenido que oír la frase "tienes que aceptarlo" ante algo que nos ha ocurrido?.
Es difícil, lo se, pero es ahí donde reside el encontrar un poco de paz al dolor que nos produce no encontrar respuestas a lo que en ese momento nos perturba.
Aceptar, no es resignarse, no es aguantarse con lo que toca mientras la rabia nos consume. Aceptar es dar por bueno o recibir y sostener algo de forma voluntaria y sin oposición y rebelión.
Cuando aceptamos con el corazón, y ahí se da la mano con el perdón, la rabia suele desaparecer. Puede que venga la tristeza, que debemos transitarla sin miedo, ya que es una emoción humana que no podemos eliminar con una goma de borrar.
Y aceptar también que hay preguntas que jamás sabremos la respuesta o que quizás nos venga cuando haya pasado tiempo y podamos interpretar los hechos con perspectiva y objetividad.
Cuando las cosas no dependen de nosotros, cuando hagamos lo que hagamos no sirve de nada porque es algo irremediable, el aceptar ese interrogante sin engancharnos más a él, nos dará tranquilidad y dejaremos de pelearnos con nosotros mismos, batalla perdida de antemano.
Ante esas incógnitas que la vida nos pone por delante, lo mejor es seguir caminando, aunque sea a ciegas y meternos un poco hacía adentro para mirarnos con atención...¿sabes por qué?. Porque muchas veces esas respuestas están en nuestro interior y ponemos tanta atención en los demás, en responsabilizarlos de nuestras desgracias, que nos olvidamos que nosotros también somos responsables muchas veces de las cosas que nos pasan.
Quizás es hora también de cambiar la pregunta y en lugar de  por qué?, preguntarnos para qué?. Estoy segura que si lo haces de esta manera encontrarás respuestas que te enriquezcan, te nutran y den luz a tu camino.

Mírate sin miedo (que fácil decirlo ¿verdad?), y si sigues sin encontrar respuestas, fluye, sigue viviendo tu vida sin esperar que nada ni nadie  te salve. Y mucho menos una respuesta.
Porque solo hay una persona que puede hacerlo. Tú mismo.